Psicoterapia
Qué debes saber
La psicoterapia es una especialización. No todos los psicólogos se forman en psicoterapia ni son psicoterapeutas. Además, como en la mayoría de disciplinas existen muchas y variadas maneras de ejercer la psicoterapia. Para los que nos dedicamos a ello es fácil reconocerlas a todas, pero para aquellos ajenos al mundo de la psicología y la psicoterapia, entender tanta diversidad puede ser una tarea más compleja.
Para que te hagas una idea, algunos de los modelos más practicados, estudiados y desarrollados que existen son: el modelo psicoanalítico o psicodinámico, el conductual o cognitivo-conductual, el humanista o existencial-fenomenológico, el constructivista, el sistémico o el transpersonal. Suena a chino, ¿verdad? Por suerte, te diré que actualmente todas estas corrientes psicoterapéuticas tienen muchas cosas en común y es fácil encontrar información sobre sus postulados, eficacia y profesionales en internet. Cada una de estas líneas requiere una formación muy específica con una duración de entre 3-4 años, por norma general, además de los 3-5 años de formación universitaria previa.
Si has dedicado unos minutos a leer la sección “sobre mí” de la web, ya sabrás que mi formación en psicoterapia es sistémica.
Es un modelo que tiene por objetivo disminuir el malestar cambiando las dinámicas relacionales que las personas tenemos. Por eso también se conoce como el enfoque relacional —porque se basa en las relaciones, que pueden ser de todo tipo, desde la pareja, familia o trabajo hasta la relación con uno mismo.
A diferencia de otros modelos más analíticos, como el psicodinámico, es un modelo altamente práctico. No se centra en el diagnóstico y el sujeto de este, sino en identificar patrones disfuncionales en todo el contexto. La mirada es integradora y todo malestar o síntomatiene un origen multicausal.
Tiene además una mirada circular y no lineal sobre las cosas, factor que enriquece mucho las posibilidades de trabajo terapéutico. Para entendernos, en la interacción Pepe chilla a María y María llora, una lectura lineal sería la de causa-efecto, o sea, María llora porque Pepe chilla. Si quisiéramos cambiar la situación con la mirada lineal solo trabajaríamos con Pepe, porque él es quien causa que María llore. Pero las relaciones son mucho más complejas que esa causa-efecto, y las dos conductas se dan a la vez —chillar y llorar—, así que en sistémica se habla de circularidad: ambas conductas se alimentan. Si desde la sistémica queremos cambiar la situación también podemos trabajar con María, o de hecho, con cualquiera de los dos que interaccionan; cambiando un elemento del sistema, se cambia todo el sistema. Esta es otra de las premisas sistémicas y de ahí su nombre —de la totalidad de un sistema o relacionado con él.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 1 hora. De todos modos, la primera visita puede durar algo más porque se necesita más tiempo: es una primera toma de contacto, se identifica la demanda de la persona, pareja y/o familia —es decir, el motivo de consulta— y se recogen las primeras informaciones necesarias. Todo ello le sirve al psicoterapeuta para entender la situación y realizar las primeras hipótesis sobre el caso, además de diseñar las primeras estrategias a seguir. En general, las personas desean abrirse y expresar lo que llevan tiempo gestando en su interior. La primera sesión es la primera oportunidad que tienen muchos para expresarse, y se nota. Ofreciendo un tiempo extra podemos garantizar que sean escuchados y que recibamos la información necesaria para acompañarles.
Durante las sesiones el diálogo toma el papel principal, aunque si el psicoterapeuta lo ve oportuno, hará uso de técnicas específicas que pueden no sustentarse en el diálogo, como los dibujos o las esculturas. Al finalizar la sesión, se acuerda la próxima visita, generalmente a los 15-21 días, en función de la demanda y del caso particular, y se pueden pedir tareas o ejercicios a realizar entre sesiones, cuyo objetivo es seguir trabajando fuera de consulta. Siempre son tareas de baja dificultad y a realizar de manera voluntaria. Un ejemplo sería escribir como te sientes ante una situación de estrés, hacer un registro de las veces que una pareja discute o mantener una conversación con una persona significativa.